La Importancia de los Tiempos en el Bonsái

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Hay un amplio rango de técnicas disponibles para el entusiasta del bonsái que ayudan a mantener sus árboles saludables, vigorosos y formados a lo largo del año.

Esas técnicas van desde lo sencillo pero esencial, como la poda y el trasplante, a las más avanzadas como el alambrado, el corte del tronco o los injertos.

La clave para utilizar estas técnicas con éxito es ciertamente tener los conocimientos suficientes para llevarlas a cabo, pero también es muy importante cuándo se hacen.

Todas las técnicas del bonsái deben realizarse en el momento correcto para que sean exitosas. La inobservancia del momento correcto puede matar o dañar el bonsái, y en cualquier caso incrementará mucho la posibilidad de que la técnica no consiga los fines deseados.

Una labor como el trasplante y la poda de raíces es perfectamente segura siempre y cuando el calendario sea el adecuado: la poda de raíces en el momento incorrecto matará, o como poco, debilitará seriamente a tu árbol.

Calendario Cíclico

Casi todas las plantas, y ciertamente todas las que son usadas como bonsáis, tienen un patrón de crecimiento cíclico o anual.

En otras palabras, durante el curso del año, una planta pasará a través de una serie de etapas y condiciones que no se repetirán hasta el año siguiente. Estos patrones de crecimiento anual están muy conformados y definidos por los ciclos anuales del sol, la estación y el clima. También cambian sutilmente de acuerdo al clima y la meteorología dados en tu área en las semanas y meses previos (Los climas tropicales y los cultivos interiores pueden y van a interrumpir o negar esas variaciones estacionales haciendo el calendario más difícil y, en algunos casos, menos importante).

Todas las técnicas para bonsáis tienen “tiempos” recomendados durante el año en los que se pueden realizar. Dependiendo de la naturaleza de la técnica, el calendario puede ser cualquier momento durante los 3 o 4 meses de la estación de crecimiento, o tan preciso como una ventana de 2 semanas que sólo ocurre una vez al año. A menos que domines completamente la técnica, las razones fisiológicas de los tiempos y comprendas los riesgos de los trabajos en momentos no oportunos, sigue siempre los calendarios recomendados. Nunca caigas en la tentación de trabajar fuera de tiempo en la creencia de que así el árbol estará “terminado” más rápidamente, muy a menudo ello tendrá como consecuencia un árbol débil cuyo tiempo de desarrollo será mucho mayor.

También debe añadirse que es importante no estar completamente atado a las fechas del calendario para decidir cuándo trasplantar, podar, alambrar o hacer cualquier otra técnica de bonsái.

El momento exacto depende necesariamente de tu clima local, regional, nacional, y del clima y condiciones a los que tus árboles están sujetos, la salud y la especie de cada árbol individual. Tampoco es inusual tener árboles de las mismas especies y en la misma situación en el jardín que necesiten el trasplante quizás ¡con un mes de diferencia!

Por este motivo debes aprender a programar tu trabajo de acuerdo a la condición de cada árbol como individuo. Por ejemplo, el trasplante de un árbol de hoja caduca debería hacerse tan pronto los nuevos brotes empiezan a estirarse, y no en febrero o marzo porque un tipo de otro continente te lo diga. Muchos libros de bonsáis te dirán una fecha fija que cumplir: se hace probablemente para simplificar todas estas explicaciones sobre los tiempos, pero también puede causar problemas a la salud de tu bonsái.

Puede ser un método más difícil de estudiar y recordar, pero al aprender a reaccionar con tus árboles, tu ritmo será el mejor. En vez de recordar unas fechas del calendario, aprecia las señales que el árbol te va a dar. Intenta encontrar fuentes que expliquen qué señales buscar en tus árboles.

Tiempos de Recuperación

La segunda cuestión sobre los tiempos que debe considerarse es el tiempo de recuperación. Este es la cantidad de tiempo que requiere un árbol para recuperarse de un trabajo en él.

Cuando se trabaja un árbol, hay un periodo de tiempo en el que se encuentra en un estado debilitado y/o sus recursos están siendo dedicados en la respuesta a los trabajos. Durante este tiempo, los trabajos adicionales pueden incidir en el ya debilitado árbol hasta llevarlo a un estado donde sea incapaz de recuperarse, y o bien crecerá muy lentamente o incluso morirá.

Un buen ejemplo sería el defoliado (quitar todas las hojas a mediados de verano) y la poda de raíces. Cualquiera de estas dos técnicas puede hacerse con gran éxito en árboles saludables y vigorosos. Sin embargo, defoliar un árbol en verano que aún debe recuperarse por completo de la poda de raíces en primavera puede tener un efecto devastador en un bonsái.

No dejar el tiempo suficiente de recuperación entre trabajos es un error común, especialmente entre principiantes. Juzgar el tiempo necesario para que se recupere un árbol depende de muchos factores, como el vigor de la especie, la salud del árbol en el momento del trabajo y la naturaleza del propio trabajo a efectuar.

En términos generales, cuanto más invasivo es el trabajo, más largo será el periodo de tiempo necesario para la recuperación. Puede contarse en días tras la poda de un árbol vigoroso (como un olmo chino), en meses por la poda de raíces de especies más débiles, o incluso en años para árboles que han sido recolectados en la naturaleza.

Aprender cuánto tiempo necesita un árbol para recuperarse es difícil en términos generales, y en gran medida es una cuestión de experiencia, pero se puede lograr estudiando la reacción del árbol al trabajo y observando cuándo está creciendo con renovado vigor.

Un buen indicador general de vigor renovado y recuperación en muchos árboles es la aparición de nuevos brotes en crecimiento (en extensión) y el exitoso endurecimiento de esos brotes: atención, nuevas yemas y nuevas hojas no son indicativas por sí mismas de que un árbol está o va a estar recuperado del trabajo realizado.

Paciencia

Compras un saludable árbol de vivero durante el verano y lo diseñas inmediatamente. Satisfecho con tus esfuerzos, eres incapaz de resistir la tentación de plantarlo directamente en una maceta de bonsái incluso cuando estamos a finales de verano y tu “timing” es terriblemente incorrecto.

El resultado es un árbol que está demasiado débil para responder a tu trabajo de diseño y fracasa a la hora de crecer durante lo que queda de verano y el otoño, aunque por suerte para ti, no muere.

La siguiente primavera el árbol comienza a crecer, pero unas pocas ramas han muerto durante el invierno, tu diseño está arruinado y el bonsái está todavía demasiado débil como para sacar brotes nuevos. Un año más tarde, tu falta de paciencia ha desembocado en un árbol que aún podría necesitar otra estación antes de recuperarse realmente de todos tus trabajos.

Con un poco de paciencia, podrías haber dejado recuperarse al árbol recién diseñado y trasplantarlo justo 6 meses después, en el tiempo correcto, durante la primavera siguiente. A este árbol se le habrá dado el tiempo de recuperación suficiente, tras diseñarlo y trasplantarlo en sus correctos ciclos de tiempo. La consecuencia es que el bonsái estará fuerte, sin sufrir pérdida de ramas y preparado para los posteriores alambrado y poda en unos pocos meses. Y más importante, estará mucho mejor desarrollado que el árbol que se trasplantó a destiempo.

La paciencia es la parte más dura del aprender a usar los tiempos correctamente en tu beneficio. La tentación de plantar tu recién diseñado árbol en su primera maceta de bonsái puede ser difícil de resistir. Sin embargo, con experiencia aprenderás que obedeciendo las reglas de los tiempos, el progreso y desarrollo de tus árboles será siempre mucho más rápido.