Los Bonsáis y el Caldo Sulfocálcico

Mitos del Bonsái: Parte IV/Pág. 1 de 3




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Durante años he visto, oído y leído infinidad de mitos acerca del Polisulfuro de Calcio (otras veces denominado caldo sulfocálcico o simplemente “líquido de jin”). Por qué hay tanta invención, desinformación y casi mística alrededor de este producto químico no lo sé seguro, pero parece tener su origen en antigua y mal formada literatura sobre bonsáis.

¿Qué es el Polisulfuro de Calcio?

El Polisulfuro de Calcio es un maloliente líquido que los entusiastas del bonsái aplicamos en la madera muerta para producir un distintivo color blanco. Ello no pinta una capa de color en la madera, sino que cuando se seca, blanquea la madera con ese color tiza.

El Polisulfuro de Calcio originalmente se creó como un “baño” de invierno (insecticida y fungicida) y usado para rociar árboles durante esa estación para matar mohos residuales, hongos e insectos invernando o sus huevos. Su primer desarrollo, a mediados del siglo XIX, sirvió para controlar el mildiu en los viñedos franceses. Desde principios de 1900 hasta 1940, el polisulfuro se usó ampliamente y se produjo comercialmente hasta que fue reemplazado por otros productos químicos más nuevos y eficaces.

¿Cómo blanquea un árbol el polisulfuro de calcio? Este líquido produce una cierta cantidad de dióxido de azufre (SO2) cuando se seca (dependiendo de la temperatura ambiente: cuanto más caliente está la solución de polisulfuro cuando se seca, mayor es el volumen de dióxido de azufre que se desprende). El caldo sulfocálcico es un preservante bien conocido todavía empleado en las industrias vinícolas y de los frutos secos por su capacidad para matar microbios y bacterias.

El dióxido de azufre tiene también la característica de ser un “reductor”, es decir, en la presencia de agua es capaz de “decolorar”/eliminar los colores de los materiales permeables con los que entra en contacto (también se usa aún en algunas industrias para blanquear papel y tejidos delicados y ropas).

El efecto blanqueante del polisulfuro sin embargo no es permanente, pues tras su exposición al oxígeno (en el aire), el material blanqueado se oxida lentamente, y el color natural o el pigmento original retorna.

Esta es una de las razones por las que el Polisulfuro de Calcio debe aplicarse repetidamente a la madera muerta de un bonsái si queremos asegurarnos de que permanece blanco.

 

El caldo sulfocálcico no es un líquido agradable. Sin duda debe manejarse con respeto. Usa guantes cuando lo uses. Guárdalo lejos del alcance de los niños. Lleva una mascarilla si lo vas a pulverizar. Si tragas algo o entra en contacto con los ojos, busca asistencia médica.

¿Dónde se consigue el Polisulfuro de Calcio?

Es virtualmente imposible de obtener en almacenes horticulturales normales puesto que hace tiempo que ha sido superado por otros insecticidas, fungicidas y productos de invierno. En estos días, el único lugar donde puedes encontrar polisulfuro líquido es en las tiendas especializadas en bonsáis o por internet de compañías dedicadas a la venta por correo. Es un producto relativamente barato y una botella pequeña durará mucho tiempo.

Yo sólo he visto una guía seria para producir tu propio caldo sulfocálcico, que implica llevar a ebullición hidróxido de calcio y azufre y dejar que hierva a fuego lento durante unas horas. Dado el coste de obtener por separado los ingredientes, el peligro del procesado y el hecho que es extremadamente maloliente, ¡no merece la pena hacer tu propio líquido!

Materiales Necesarios para la Aplicación del Polisulfuro a la Madera Muerta de los Bonsáis

Junto con el polisulfuro, necesitarás un platillo aparte. Vierte una pequeña cantidad del líquido en el plato o recipiente: no apliques directamente el líquido de la botella o echarás a perder su contenido.

Necesitas trabajar sobre una superficie protegida o que no te importe dañar, puesto que el polisulfuro puede salpicar cuando lo apliques en la madera muerta: el caldo sulfocálcico mancha casi todo con lo que entra en contacto.

Debes trabajar en espacios abiertos. El olor es muy penetrante hasta que se seca, ¡no lo uses en habitaciones cerradas!

Usa un pincel para aplicarlo en la madera. El tamaño exacto del pincel que necesitas depende del tamaño y lo intrincado de la madera, pero generalmente una vieja brocha de 1 cm o menos será suficiente. Merece la pena encontrar algún pincel viejo de artista: he descubierto que las cerdas o pelos de los pinceles baratos tienden a desprenderse rápidamente con los efectos combinados de la superficie rugosa de la madera muerta y del polisulfuro en la goma que une las cerdas. De otra forma, puedes gastar mucho tiempo quitando laboriosamente las cerdas de la madera muerta.

El pincel puede limpiarse con agua jabonosa si se hace inmediatamente después de su uso. En caso contrario, si se deja secar, el polisulfuro dejará el pincel inservible.

Por último, ten a mano papel absorbente (de cocina) para secar goteos y excesos de líquido en la madera.

Una Guía Práctica de Aplicación de Polisulfuro de Calcio a los Bonsáis para Blanquear Madera Muerta

Juniper trunk

Este es un tronco de junípero al que se ha quitado recientemente la corteza para crear un shari. La veta viva de crecimiento está en el lado derecho del tronco y su borde se ha sellado con pasta cicatrizante para ayudar a su curación. No es necesario proteger la madera viva, la corteza o el cambium (incluso cuando está verde) contra el polisulfuro. El árbol no se dañará incluso si la capa verde de cambium vivo se expone al caldo sulfocálcico.

No importa si la madera muerta está fresca y se acaba de crear (a partir de madera viva) o se ha dejado “secar” por un tiempo. Encontrarás que la madera muerta “nueva” es ligeramente pegajosa y el polisulfuro no agarrará tan bien como cuando es más vieja, pero de nuevo, no es necesario esperar después de crear la madera muerta para aplicar el líquido de jin.

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