La Poda De Mantenimiento Parte I: La Necesidad de Podar Regularmente

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Los bonsáis son árboles de especies ordinarias que requieren podas regulares para mantener su diminuta figura. Sin la poda, las ramas se estiran y el árbol pierde su silueta. Si se diera un crecimiento sin interrupción, estas ramas tarde o temprano engordarían hasta superar en escala al tronco y hacerse árboles toscos y vulgares. Con el tiempo, si se deja sin podar lo suficiente, un bonsái simplemente volvería a parecerse a un árbol o seto común, y el proceso del bonsái necesitará comenzarse de cero.

Para combatir esta regresión y mantener su forma, un bonsái debe ser pinzado y/o podado de forma regular. Es a lo que nos referimos comúnmente como “poda de mantenimiento”. El periodo entre podas de mantenimiento depende mucho de la especie, la época del año y el vigor de cada árbol individual. Sin embargo, identificar si un árbol necesita ser podado es fácil, y será tratado en la siguiente serie de artículos.

Estos artículos están escritos como una guía a la poda de mantenimiento de árboles diseñados o “finalizados”; hay de todas formas ocasiones donde se permiten crecimientos sin inhibiciones. Este llamado “crecimiento de sacrificio” es a menudo necesario para engrosar troncos o simplemente con el fin de crear una rama nueva o la estructura de ellas.

Crecimiento apical

Uno de los elementos clave para comprender la poda de los bonsáis es la “dominancia apical”. Casi todos los árboles y arbustos, y por tanto los bonsáis, son apicalmente dominantes. En esencia, quiere decir que el crecimiento es más fuerte cerca de la parte superior y en los exteriores del árbol. La dominancia apical es un mecanismo que han desarrollado los árboles para fomentar su extensión en altura y anchura, para que plantas vecinas no los dejen en sombra. También permite una más amplia dispersión de las semillas en otoño, para que sus plántulas no entren en competencia directa con la planta madre por la luz y el agua.

Una consecuencia de la dominancia apical es que el follaje más cercano al tronco finalmente queda en sombra y muere. Este crecimiento interior se pierde a expensas del apical, siempre creciente. Normalmente, cuando crece en la naturaleza, un árbol gastará muy poca energía formando nuevos crecimientos en sus ramas interiores: concentrará sus recursos en las puntas de las ramas en su continuo camino hacia fuera y hacia arriba.

Desafortunadamente para los entusiastas del bonsái, a menos que se haga algo para detener la tendencia apical de sus árboles, las ramas más interiores y bajas se desnudan, con nubes de follaje concentradas sólo en las puntas. Las ramas más inferiores perderán vigor y eventualmente morirán a expensas de las superiores, más vigorosas. Y puesto que es muy importante que un bonsái bien desarrollado exhiba ramas más gruesas en la base del árbol, haciéndose más delgadas y refinadas según va subiendo la vista tronco arriba hasta el ápice, si no se contrarresta la dominancia apical, las ramas superiores rápidamente se hacen más gruesas, como resultado directo de su mayor vigor, y se salen de escala al respecto de las más débiles ramas inferiores.

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Usando estos bocetos básicos de un bonsái, es posible apreciar tanto los efectos del crecimiento apical como la forma en la que debe efectuarse la poda para contrarrestarlo. Los bonsáis no se pueden simplemente podar en el mismo grado en todas y cada una de sus ramas. En la primera imagen, un árbol sin podar, se puede ver que el crecimiento predominante está alrededor de las áreas apicales, por la corona y las ramas exteriores. Para no sólo dar forma de árbol maduro sino también para hacer frente a la dominancia apical, se poda el árbol más fuerte en las zonas más altas y en los lados que en las bajas cercanas al tronco. Como puede observarse en el segundo diagrama, se poda siguiendo una forma más o menos triangular.

Podar de esta forma supone que los crecimientos más débiles, bajos e interiores, se dejan con más follaje y más vigor que las ahora debilitadas por nosotros áreas apicales. La consecuencia es una distribución mucho mejor de la energía por todo el árbol, así como una figura mejorada. Aunque los efectos de esta poda no durarán mucho: dentro de relativamente poco tiempo las zonas más altas y exteriores recobrarán su dominancia y necesitarán contrarrestarse de nuevo.

El momento y la forma de podar un bonsái se trata en los siguientes artículos:

Podar Bonsáis Caducifolios

Podar Bonsáis de Coníferas