Trasplante Y Poda De Raices - Parte 1

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Los libros de Harry Harrington, ya en español, por el traductor de bonsai4me.es

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Por Qué el Trasplante es Esencial para el Bonsái

Como cualquier tipo de planta, los bonsáis crecen, y sus sistemas radiculares se hacen más largos y extensos para que puedan proveer a su siempre en expansión dosel de follaje de las cantidades necesarias de agua y nutrientes. Los árboles y arbustos que crecen en el suelo pueden tener sistemas radiculares que se extienden más allá de la sombra de su propio follaje en esa búsqueda de agua y nutrientes.

Pero las plantas en contenedores están limitadas por el tamaño de los mismos hasta qué punto pueden alcanzar. Necesitan el constante suministro de agua y alimento para sobrevivir. Sus raíces sin embargo, siguen creciendo en tándem con sus hojas y ramas sobre la superficie del sustrato.

Tras un periodo que varía entre diferentes plantas y especies, los sistemas radiculares de todas las plantas en macetas llenan sus contenedores, y empiezan a formar marañas girando en las paredes. Bajo estas condiciones, las nuevas y finas raíces que son tan esenciales para la absorción de agua y nutrientes, tienen muy poco espacio para crecer, la estructura del sustrato se deteriora y la planta empieza a sufrir.

Con una planta casera normal la solución es trasplantar a una maceta mayor, con espacio para compost nuevo y fresco alrededor del cepellón. Con un bonsái, el objetivo es el mismo, hacer sitio para introducir sustrato nuevo dentro y alrededor del cepellón, y que así pueda seguir formando raíces alimenticias. Sin embargo, en el bonsái el contenedor, y más específicamente el tamaño del contenedor, no es sólo parte del diseño, sino que su tamaño está especialmente seleccionado para adecuarse al árbol. Por este motivo, a los bonsáis se les podan las raíces.

Un efecto secundario de la poda de raíces es que incrementa la densidad del cepellón. Desde cada raíz que se ha podado, desde la punta cortada, surgirá un cierto número de nuevas raíces. A medida que el cepellón es repetidamente podado a lo largo de los años, el sistema radicular se hace más y más denso. En el interior de un cepellón bien desarrollado, docenas de finas raíces alimenticias pueden ocupar el mismo volumen de sustrato que el que una sola raíz sin podar usaría de ordinario. Así que aunque el tamaño del cepellón es reducido con regularidad, el volumen real de raíces en el interior de una cantidad dada de sustrato se incrementa, y es suficiente para sustentar la parte aérea del árbol.

La poda de raíces no “enaniza” ni atrofia el árbol de ninguna manera. Puede que pierda un poco de vigor durante unas 6 semanas tras la poda, mientras regenera el sistema radicular (esto es más acusado en especies perennes tropicales como los ficus), pero tras este corto periodo de ajuste el árbol se hace más fuerte que antes, puesto que hay más raíces alimenticias capaces de desarrollarse en el nuevo sustrato.

¿Con Qué Frecuencia Debe Trasplantarse un Bonsái?

Los bonsáis necesitan el trasplante cuando las raíces se han convertido en un ovillo. Se considera que se ha llegado a ese extremo cuando las raíces han llenado la maceta por completo y hay algunas largas que rodean el cepellón dando vueltas dentro del tiesto. En algunos casos también se ven saliendo por los agujeros de drenaje en la base de la maceta.

El tiempo que le cuesta a un árbol desarrollar este tipo de cepellones enrollados varía de un año a cinco. Existen varios factores que afectan a esta cantidad de tiempo, como que diferentes especies de árbol tienen diferentes niveles de vigor. Las especies de crecimiento rápido (ficus y alerces por ejemplo) suelen requerir trasplantes y podas de raíces más frecuentes. Otros factores que contribuyen a aumentar la frecuencia de esas podas son el tamaño del contenedor, el desarrollo del cepellón (un cepellón denso y bien establecido no necesitará trasplantes tan frecuentes) y la edad del árbol, pues los bonsáis más viejos no son tan vigorosos y lo necesitan menos.

El cepellón debe examinarse anualmente en primavera: saca con cuidado el árbol de su maceta y revisa el cepellón. Si las raíces están aún contenidas dentro de la tierra, el árbol puede volver a ponerse en la maceta y dejar el trasplante para el año siguiente.

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