Una Guía Para El Riego De Bonsáis

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Los libros de Harry Harrington, ya en español, por el traductor de bonsai4me.es

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Página 1: Una guía para el riego de bonsáis

Los bonsáis, como casi toda otra planta cultivada, necesitan humedad en las raíces para sobrevivir. Sin una fuente continuada de humedad el árbol es incapaz de proseguir con su ciclo vital, al principio perdiendo hojas, después ramas y al final puede morir el árbol entero. No tengas ninguna duda: el modo más rápido de matar un bonsái es dejar que el sustrato se seque por completo.

Sin embargo, aunque los efectos de la falta de riego sean más inmediatos, el exceso también provoca daños a la salud de los bonsáis. Sus efectos se hacen notar mucho más tarde y a menudo es difícil de detectar.

Las plantas ya establecidas y los árboles que crecen en el campo tienen la habilidad de “ajustarse” a sus hábitats y la cantidad de agua disponible en ellos: si no hay suficiente agua disponible para el sistema radicular, las raíces se extenderán en el suelo hasta que puedan obtener humedad de forma fiable. Así, las plantas que crecen en áreas relativamente secas suelen tener raíces largas y profundas que siguen extendiéndose hasta encontrar fuentes de humedad aceptables. Por otro lado, los árboles que viven en terrenos pantanosos donde la humedad está disponible permanentemente en los niveles superiores del suelo, tenderán a tener sistemas radiculares superficiales, puesto que no necesitan profundizar o extenderse en su búsqueda.

Con los límites de una maceta, un bonsái pierde su habilidad para auto-regular su búsqueda de la humedad. Es incapaz de gobernar acerca de si acceder a más o menos agua. El sustrato en un tiesto de bonsái es además menos estable que el suelo en la naturaleza, ya que se seca con mucha más facilidad y se ve muy afectado por influencias exteriores como el clima y la temperatura ambiente a su alrededor.

Regar correctamente tu bonsái es una habilidad en sí misma y no es tan fácil como uno podría pensar cuando empieza. A menudo se dice que en Japón lleva 3 años aprender a regar correctamente. Algunas veces puede llevar tres años de pérdida de árboles antes de que el entusiasta del bonsái descubra ¡que su régimen de riegos podría ser la causa!

LOS EFECTOS DEL EXCESO Y LA FALTA DE RIEGO

Las plantas dependen de un flujo constante de agua para permanecer vivas y prosperar. El agua es absorbida del sustrato por las raíces por un proceso conocido como ósmosis: a grandes rasgos, el agua sube por el cuerpo de la planta y se libera a la atmósfera a través del follaje. Este proceso permite a la planta distribuir los vitales nutrientes a lo largo de su estructura. Pero sin una fuente de humedad en las raíces, el flujo de agua se interrumpe y las estructuras de la planta se colapsan rápidamente y se secan. Hojas y yemas son las primeras en verse afectadas, seguidas por las ramas.

Finalmente el tronco y las propias raíces dejan de funcionar y se secan, y en ese momento es muy poco probable que el árbol pueda sobrevivir sin grandes daños. Que se eche agua en este momento es a menudo inútil: demasiado tarde, la poca humedad que quede en el árbol de hecho será absorbida por el propio sustrato fuera de las raíces en un proceso conocido como ósmosis inversa.

Como se ha mencionado anteriormente, los efectos del exceso de riego son bastante más sutiles y cuesta relativamente mucho más tiempo detectarlos. El exceso de riego mantiene el sustrato alrededor de las raíces permanentemente mojado. Las raíces necesitan oxígeno para “respirar”, y la presencia de esa excesiva agua reduce la capacidad del sustrato para absorber aire. Esto a su vez hace que los finos pelos de las raíces se axfixien y mueran. El efecto inmediato para el árbol es la pérdida de vigor puesto que parte de su sistema radicular es incapaz de crecer y/o muere.

Peor aún, las raíces muertas empiezan a pudrirse: el tejido muerto es colonizado por bacterias, y en sustratos muy mojados prosperan muy rápidamente. Y así como el sistema radicular sigue muriendo por el exceso de riego, las bacterias pueden extenderse a lo largo de las raíces y reducir (e incluso detener por completo) la capacidad del árbol para sellar las puntas de las raíces vivas restantes. Gradualmente disminuye la cantidad de raíces vivas y según sucede cada vez es menos capaz de soportar el crecimiento de la parte visible del árbol.

El follaje empezará a amarillear y caer; las ramas más pequeñas se marchitarán y morirán desde las puntas. Según más y más porción del cepellón muera, tarde o temprano se hará imposible que alimente a las ramas primarias y el tronco, causando la muerte del árbol por completo.
La pudrición de las raíces a menudo sólo se detecta en el momento del transplante de primavera. Raíces podridas que aparecen negras y se deshacen entre los dedos cuando se tocan. La única forma efectiva de detenerlo es podar todas las áreas de raíces muertas.

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Bonsáis con riego automático en el jardín de Harry Harrington

¿CON QUÉ FRECUENCIA DEBO REGAR?
Como no me cansaré de repetir, es importante evitar tanto el exceso como la falta de riego, así que ¿cómo regar un bonsái correctamente?

En primer lugar, NUNCA como una rutina repetitiva. Simplemente regar diariamente, sin primero observar la condición del sustrato del bonsái, es la forma de proceder siguiendo el consejo de bien intencionados pero no por ello acertados, vendedores de bonsáis. Los bonsáis pueden necesitar riego una vez o incluso dos al día, en particular con clima cálido o a principios de primavera. Sin embargo, regar de forma rutinaria suele llevar a que, cuando la temperatura varía, el sustrato se quede permanentemente mojado. Y si no pierde algo del contenido de humedad entre riegos, si sigue empapado, es que estamos regando demasiado, y lleva a los problemas que hemos tratado.

En vez de ello, sí debes tener la rutina de comprobar el sustrato (todos los días), para observar las necesidades de agua de cada árbol y regar en consecuencia. La superficie de casi todos los tipos de sustrato para bonsái cambia de color y apariencia cuando comienzan a secarse. Con una observación precisa, siempre es posible saber si la superficie del sustrato está seca o no, lo que puede llevar desde las 12 horas hasta una semana o más, dependiendo de una variedad de factores como la temperatura ambiente, el vigor de la planta, el tamaño de la maceta y si ha llovido o no. En el Reino Unido los árboles tienden a necesitar riego diario durante el verano, pero con temperaturas más bajas y el incremento de las lluvias durante otoño, invierno y principios de primavera, las necesidades de riego pueden cambiar de un día para otro. Nunca asumas que porque ha llovido tu árbol ha recibido suficiente agua, sobre todo durante el verano. A menudo, la lluvia sólo es suficiente para mojar las capas superiores del sustrato.

El momento correcto para regar es cuando el primer centímetro del sustrato empieza a secarse. Con una observación regular de tus árboles, deberías ser capaz de regar cuando se necesita realmente. Permitir al sustrato secarse un poco entre riegos asegura que no van a tener exceso de agua.

Diferentes árboles tienen diferentes necesidades de agua, intenta regar a tus árboles de forma individual, es preferible a hacerlo igual para todos en conjunto.

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