Cuidados del Bonsái en Invierno

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Los libros de Harry Harrington, ya en español, por el traductor de bonsai4me.es

Bonsai Inspirations 1

Bonsai Inspirations 2

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La mayoría de especies de bonsái y prácticamente todas las plantas leñosas de cualquier clima necesitan el frío. Durante el otoño, según las horas de luz solar se acortan y caen las temperaturas, los árboles reaccionan endureciendo su crecimiento inmaduro. Los tejidos celulares empiezan incrementando sus niveles de azúcar y carbohidratos, lo cual actúa como anticongelante cuando llegan las primeras heladas, para garantizar que la propia planta no se congela. Las especies caducifolias tiran sus hojas para reducir la pérdida de humedad y todo el crecimiento se detiene durante 4 o 5 meses (las especies de coníferas tienen unas agujas finas y cerosas que reducen la transpiración al mínimo y esto les permite conservar su masa verde).

Caring for Bonsai during the Winter

Mi bonsái después de una tormenta de nieve en marzo de 2006

LETARGO
Así pues, a la llegada del invierno, los árboles ya han completado su sistema defensivo natural contra el frío: el letargo o periodo de latencia. Cuando las temperaturas suban en primavera, empezarán a surgir y extenderse los nuevos brotes, completando el ciclo anual de crecimiento.
Algunos principiantes piensan que sus árboles podrían morir si se mantienen expuestos a las duras condiciones de los meses invernales y los ponen en interiores para “protegerlos”. Esta continuación del calor y la luz a lo largo del invierno evita el letargo de los árboles de clima templado. Así, el resultante crecimiento continuado durante todo el año va en contra del reloj interno de los árboles que necesitan ese tiempo de descanso, un reloj que, trucado, provocará que ese crecimiento no se detenga. Puede seguir creciendo incluso hasta dos años, tras lo cual, sean cuales sean la estación o las condiciones, los árboles caducos tirarán todas sus hojas y los perennes dejarán de crecer. Este descanso retrasado y fuera de temporada normalmente resultará en árboles muy enfermos e incluso con su muerte.



¿CUÁNTO PERIODO DE LETARGO NECESITAN LOS ÁRBOLES?
Para zonas con temperaturas invernales medias, proporcionar un letargo invernal natural puede ser difícil: debe saberse que todas las plantas leñosas de climas templados requieren una temporada de reposo donde las temperaturas caigan a menos de 10ºC de forma más o menos continuada durante un período de entre 260 y 1000 horas (dependiendo de cada especie). Esto equivale a un letargo de entre 11 y 42 días de temperaturas continuas por debajo de los 10ºC.

BONSÁIS TROPICALES Y SUBTROPICALES
La única excepción a esta necesidad de letargo son las especies tropicales y subtropicales. Son especies de exterior sólo durante los cálidos meses de verano en la mayor parte de las áreas templadas del planeta, y mantenerlas en el exterior durante el invierno podría ser fatal. Los árboles tropicales y subtropicales tienen unas necesidades de descanso muy modestas y en sus hábitats naturales son capaces de crecer continuamente durante todo el año por encima de los 20ºC.
Por este motivo, los tropicales y subtropicales son resistentes a las condiciones de cultivo en interior durante otoño, invierno y primavera.
Lo cierto es que casi todas las especies leñosas de clima templado son resistentes hasta los -10ºC (15ºF). Por debajo de esa temperatura todo lo que necesitan es algo de protección para el sistema radicular, que no es tan resistente como la parte aérea. Para convertirse en árboles totalmente resistentes, deben endurecerse por completo en el otoño viviendo en exteriores. Los árboles son capaces de sobrevivir a temperaturas bajo cero por estar en letargo. Los árboles que se compran durante el invierno deberían mantenerse en similares condiciones a como estuvieran con el vendedor, incluso si fuera en el interior: poner un árbol fuera en mitad del invierno cuando previamente ha estado creciendo dentro, todavía activo, lo mataría.

Caring for Bonsai during the Winter

EL EFECTO DE LAS HELADAS EN LOS BONSÁIS

Los sistemas radiculares de nuestros bonsáis son las partes más susceptibles de ser dañadas por el frío. En la naturaleza, las raíces del árbol están enterradas en el suelo y raramente son alcanzadas por temperaturas heladoras: mientras que la superficie puede estar congelada, ello sólo afecta a unos pocos centímetros de la tierra. Más abajo, este frío no puede penetrar lo suficiente como para alcanzar las largas raíces y éstas no son afectadas por las temperaturas. Sin embargo un bonsái tiene su sistema radicular al completo a nivel de superficie, en una maceta con frecuencia poco profunda, donde el sustrato se ve afectado fácilmente por las temperaturas del ambiente.

Por otro lado, el crecimiento superior de los árboles en la naturaleza está acostumbrado a toda la fuerza del invierno, y es capaz de soportar temperaturas mucho más bajas que las que podrían aguantar las raíces. Aunque las raíces se endurezcan en otoño, lo hacen en mucho menor grado que las partes aéreas.

Los daños de las partes fuera del sustrato sólo suceden ocasionalmente cuando la temperatura ambiente se eleva durante el día mientras que el agua en la tierra o la maceta sigue helada. Esta situación puede a menudo darse en invernaderos durante el invierno, y también fuera en áreas donde hay grandes fluctuaciones de temperatura entre el día y la noche: cuando suben las hojas empiezan a transpirar, pero las raíces son incapaces de tomar el agua de reemplazo del suelo helado, provocando que el crecimiento aéreo se seque, causando su muerte. Este problema también puede agravarse por el viento, que de igual forma causa la pérdida de humedad de hojas y brotes.

Cuando vemos que el sustrato de nuestras macetas de bonsái se congela en invierno, es fácil pensar que el propio árbol está de igual forma helado. De hecho, es el agua el que está helado, no el sustrato, y más importante, no las propias raíces del bonsái: si las raíces se fueran a congelar, sería mortal.

Durante el otoño, los árboles almacenan una mezcla de azúcares, alcoholes de azúcar y proteínas que actúan como anticongelante, y así mientras el agua en el sustrato puede estar cristalizado en hielo, el agua en el propio árbol sigue líquido. No es hasta que las temperaturas caen por debajo de los -10ºC que hay una amenaza real de congelación del sistema radicular.

Hay variaciones en cuanto a la resistencia a las heladas según las diferentes especies, y por ejemplo árboles de raíces superficiales como las Azaleas son más resistentes a las bajas temperaturas que las especies que normalmente tienen raíces más profundas. Algunas especies como Arces tridentes y Magnolias son mucho más susceptibles al daño por congelación, y se les debe proveer de protección con temperaturas por debajo de los -10ºC. Cuando en el exterior la temperatura del aire cae más allá de esos -10ºC, el tiesto necesita protegerse para evitar que la temperatura del sustrato llegue a ese nivel.



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